La propuesta política de Ortega y Gasset

Hoy subimos al estrado a José Ortega y Gasset (1883–1955), el filósofo que intentó reformular el liberalismo español para hacerlo compatible con la justicia social y la vertebración nacional, en un momento en que el viejo orden liberal europeo se derrumbaba y España carecía de un proyecto político integrador. Ortega no fue un intelectual encerrado en sus teorías: intervino activamente en la vida pública, fundó organizaciones de objetivos políticos, escribió en la prensa y llegó a ocupar un escaño en las Cortes constituyentes de la Segunda República. Su pensamiento político nace en el cruce de dos crisis: la del Estado liberal europeo tras la Primera Guerra Mundial, que se describió como una «refundación» del capitalismo frente a la democracia de masas y el desafío bolchevique de la revolución rusa, y la del sistema de la Restauración española, instalado en su propia decadencia, y atrapado en el turno de partidos y el caciquismo tras el desastre del 98. Mientras Ludwig von Mises proponía en Europa recuperar el liberalismo clásico sin modificaciones sustanciales, Ortega consideraba imprescindible reformularlo. Su propuesta incorporaba tres ingredientes heterodoxos: liberalismo como límite al poder, socialismo entendido como exigencia moral y un elitismo funcional que confiaba la dirección política a minorías intelectuales responsables frente al poder popular de las masas.

Lo que se jugaba en el proyecto orteguiano no era una simple corrección del régimen parlamentario atrapado en continuos bloqueos de las fuerzas políticas, sino una redefinición de la relación entre individuo, masa y poder legítimo. Ortega percibía que el liberalismo doctrinario decimonónico, basado en la agregación de voluntades individuales, se había vuelto incapaz de responder a una sociedad organizada en sindicatos, patronales y partidos de masas. Al mismo tiempo, rechazaba que la democracia sin límites fuese garantía de libertad: “no hay autocracia más feroz que la difusa e irresponsable del *demos*”, escribió. Ortega distinguía con nitidez entre liberalismo y democracia como dos respuestas a dos cuestiones de derecho político completamente distintas: se puede ser muy liberal y nada demócrata, o muy demócrata y nada liberal. Su liberalismo cumplía tres funciones: limitar el poder público, garantizar que la minoría más capaz influyese en las decisiones colectivas y proteger la convivencia con el diferente. Al socialismo no le pedía una doctrina económica cerrada ni lucha de clases, sino un principio ético de solidaridad capaz de elevar material y espiritualmente a las masas, una suerte de «socialismo cultural»: socialización de la ciencia y de la virtud. De ahí la célebre fórmula orteguiana de ser «socialista por amor a la aristocracia», entendida esta no como linaje, sino como estado social en el que influyen decisivamente los mejores.

La clave de lectura de esta propuesta reside en el concepto orteguiano de nación y en su diagnóstico de la «invertebración» española. Influido por Ernest Renan, Ortega rechazó entender la nación como comunidad de raza, lengua o cultura: una nación es un «proyecto sugestivo de vida en común», una empresa histórica que se rehace cada día mediante un horizonte de futuro compartido. En su obra “España invertebrada” (1921) sostuvo que el problema español no es de decadencia tras un pasado glorioso, sino de la crisis como proyecto común. Los particularismos (regionales, corporativos, de partido) expresan una pérdida de cohesión cuya raíz, paradójicamente, sitúa en el propio poder central: “Castilla ha hecho a España y Castilla la ha deshecho”, diría. La solución pasa por lo que denomina “la ausencia de los mejores”: cuando la minoría selecta no cumple su función de orientar a la sociedad, la masa ocupa ese espacio sin la capacidad necesaria para dirigir la vida colectiva. La minoría selecta no se define por origen social sino por exigencia vital: “el hombre selecto no es el petulante que se cree superior a los demás, sino el que se exige más que los demás”. Ortega intentó traducir este modelo a la práctica mediante la Liga de Educación Política en 1913, acercándose al Partido Reformista y, finalmente, constituyendo la Agrupación al Servicio de la República en 1931, concebida ésta como movimiento de intelectuales para orientar la transición hacia una “República de todos”, vertebrada y liberal.

Ortega diagnosticó con perspicacia la crisis del liberalismo y del capitalismo de su tiempo, pero minusvaloró el potencial democratizador de los movimientos obreros y populares frente a la escasa capacidad de movilización de las minorías intelectuales. Su «¡No es esto, no es esto!» ante la República que él mismo había contribuido a proclamar, y la posterior disolución de la Agrupación, cerraron el último gran intento de intervención política organizada de los intelectuales españoles del siglo XX. Desde la razón vital orteguiana, liberalismo y democracia son principios “de rango desigual, pero ambos necesarios”. Ortega fue más liberal que demócrata, y supo ver el peligro al “éxtasis democrático” de la Europa de entreguerras.

El eco de Ortega en el presente es inequívoco. La socialdemocracia europea de posguerra realizó en buena medida su programa: Estado social de derecho, cooperación territorial, derechos sociales dentro de un marco liberal, centralidad del Parlamento y de la opinión pública; solo que lo construyó desde el consenso de partidos de masas y el sufragio universal, no desde una élite intelectual. El debate actual sobre la calidad de la democracia, la tentación del populismo, la crisis de la representación y la relación entre técnica y legitimidad reproduce, con nuevos actores, la misma tensión que Ortega formuló hace un siglo: ¿puede la democracia funcionar sin minorías que eleven el nivel del debate público, o toda pretensión de dirección intelectual es incompatible con la soberanía popular? Alrededor de Ortega se configuró un patriotismo crítico y un proyecto de europeización liberal que, tras su muerte, permanecería como referencia para las élites universitarias que protagonizaron la transición española.

El dilema entre democracia amplia y dirección ilustrada, entre vertebración nacional y particularismo, ya estaba formulado en la España de los años veinte; que siga sin resolverse del todo confirma que Ortega no describía una anomalía española, sino un problema estructural de toda comunidad política moderna.

Fuentes utilizadas

Fuentes Primarias:

ORTEGA Y GASSET, José (1914): «Vieja y nueva política» (Conferencia pronunciada en el Teatro de la Comedia, Madrid, 23 de marzo de 1914).

ORTEGA Y GASSET, José (1914): «Prospecto de la Liga de Educación Política Española».

ORTEGA Y GASSET, José (1921): España invertebrada. Bosquejo de algunos pensamientos históricos, Madrid: Espasa-Calpe (edición consultada: Austral, 2011).

ORTEGA Y GASSET, José (1930): «El error Berenguer», El Sol, 15 de noviembre de 1930.

ORTEGA Y GASSET, José (1930): «Un proyecto», El Sol (diciembre de 1930).

ORTEGA Y GASSET, José (1931): «Rectificación de la República» (Conferencia pronunciada en el Cinema de la Ópera, Madrid, 6 de diciembre de 1931).

ORTEGA Y GASSET, José (1964): Notas – Notas de andar y ver, Madrid: Espasa-Calpe, Colección Austral.

Fuentes secundarias

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GONZÁLEZ CUEVAS, Pedro Carlos (2003): Maeztu: biografía de un nacionalista español, Madrid: Marcial Pons Historia.

GONZÁLEZ CUEVAS, Pedro Carlos (coord.) (2015): Historia del pensamiento político español. Del Renacimiento a nuestros días, Madrid: UNED [Capítulo de Javier ZAMORA BONILLA: «El pensamiento político de José Ortega y Gasset», pp. 328 y ss.].

GONZÁLEZ CUEVAS, Pedro Carlos (2016): El pensamiento político de la derecha española en el siglo XX, Madrid: Tecnos.

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RODRÍGUEZ HUÉSCAR, Antonio: «El liberalismo de Ortega» (Mesa redonda de los actos de homenaje a José Ortega y Gasset). Disponible en: https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/el-liberalismo-de-ortega–0/html/03d3a932-3168-4733-8891-0f2dada2399f_2.html#marca_el_liberalismo_de_ortega_29

SÁNCHEZ CÁMARA, Ignacio: Intervención en tertulia emitida en el programa Negro sobre Blanco de Fernando Sánchez Dragó. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=SR8sqM3atrQ&ab

SÁNCHEZ DRAGÓ, Fernando (programa): Negro sobre Blanco (tertulias sobre Ortega y Gasset). Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=SR8sqM3atrQ&ab


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